El VSRTI, boletín de calificaciones de la transición venezolana, arroja 31 sobre 100 al 15 de agosto de 2026. El modelo mide 48 indicadores en 8 áreas. El veredicto: «fracaso estratégico».
La captura de Nicolás Maduro ocurrió el 3 de enero de 2026. Siete meses después, el aparato chavista permanece en pie. Delcy Rodríguez gobierna sin haber sido elegida. El CNE sigue en manos del chavismo. No hay calendario electoral firme.
Las notas por área lo confirman. Transición democrática: 20/100. Servicios públicos: 23. Desmontaje del aparato represivo: 26. Instituciones: 26. Derechos humanos: 30. El área más alta es la de intereses de Estados Unidos: 65/100.
Tres hechos recientes subieron la nota de 29,95 a 31. Primero: se instaló una mesa auspiciada por Estados Unidos, firmada por Jorge Rodríguez —por el chavismo— y Dinorah Figuera —por la Asamblea de 2015—. El acuerdo del 12 de agosto se concentró en la emergencia del terremoto de junio y en renovar el Tribunal Supremo. No incluye ninguna de las condiciones clave de una transición. Deja fuera a María Corina Machado y a Edmundo González.
Segundo: el Foro Penal confirmó 73 presos políticos liberados el 14 de agosto —55 hombres y 17 mujeres—, aún «sin libertad plena». Quedan cientos detenidos. Las liberaciones son condicionales y reversibles.
Tercero: Delcy Rodríguez elogió a Fidel Castro en el centenario de su nacimiento. El secretario Marco Rubio y congresistas cubano-estadounidenses rechazaron el gesto. El alineamiento con La Habana, según el análisis, sigue firme.
En petróleo, la producción cayó a 823 mil barriles diarios en enero y se recuperó a unos 1.070 mil en junio, según fuentes secundarias de la OPEP citadas por el analista Morán. El Gobierno reporta 1.187 mil. La meta oficial de 1.250 mil para diciembre es, según Morán, «técnicamente inviable».
Estados Unidos maneja las llaves de las sanciones, las licencias y el Tesoro. Pero no controla las Fuerzas Armadas, la inteligencia ni la mayor parte del territorio y las instituciones —controla, si acaso, una parte de Miraflores—.
El diagnóstico es severo. Cambiar al jefe sin desmantelar la estructura no es transición: es reacomodo. Mientras el CNE, la Fuerza Armada y la red Cabello-Rodríguez conserven el poder real, el ciudadano venezolano seguirá sin mecanismo concreto para recuperar su voto. El libre mercado y el Estado de derecho no se instalan por decreto ni por licencias petroleras. Se instalan cuando las instituciones responden ante el pueblo, no ante quienes heredaron el aparato.



