USA (Pulso) — El Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió este viernes que las obras continúen. El magistrado presidente John Roberts emitió una orden de suspensión administrativa. La medida bloquea el fallo que obligaba a detener la construcción a medianoche.
La decisión no entra a valorar la legalidad del proyecto. Según el documento, Roberts actuó para dar tiempo al tribunal a examinar el recurso.
El contexto: la Administración Trump presentó el viernes pasado una apelación de emergencia. Lo hizo tras una orden del Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia. Ese tribunal exigió que la Casa Blanca obtuviera autorización del Congreso antes de continuar.
«La decisión de construir o no un gran salón de baile corresponde al Congreso, y no es asunto de la autotutela del Ejecutivo», escribió esa corte de apelación. Añadió que «cada presidente es un inquilino temporal, no el propietario, de la Casa Blanca».
Dos tribunales inferiores ya habían fallado que Trump impulsa el proyecto ilegalmente. El argumento central: el Congreso no lo ha autorizado.
No está claro cuánto durará la suspensión. Por lo general, estas medidas se mantienen vigentes unos pocos días.
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La suspensión de Roberts no es una victoria definitiva para Trump, pero sí detiene el reloj. Lo que está en juego es la separación de poderes: si el Ejecutivo puede remodelar la residencia presidencial sin aprobación legislativa. El Supremo tendrá que responder esa pregunta. Mientras tanto, las obras siguen. El contribuyente y el orden constitucional observan.



