ESPAÑA (Pulso) — El empleo en España marcó un nuevo récord en el segundo trimestre. Los sindicatos lo celebraron. Pero de inmediato presentaron una lista de reformas pendientes.
CCOO destacó la creación de empleo indefinido. Sin embargo, alertó sobre horas extraordinarias no remuneradas como foco de precariedad, según su comunicado.
UGT valoró el máximo histórico de ocupación. Exigió aprovechar el momento para avanzar en reducción de jornada, refuerzo de la negociación colectiva y mayor protección frente al despido.
USO pidió cautela. Señaló que la mejora responde, en parte, a la estacionalidad turística, aunque confirmó que el paro bajó otra vez del 10 %.
Los tres sindicatos alertaron sobre desequilibrios persistentes. La tasa de paro femenina supera a la masculina. El desempleo de larga duración afecta a más de un tercio de los parados. Las diferencias territoriales son significativas.
También preocupa la caída del trabajo autónomo. La parcialidad involuntaria sigue afectando a casi la mitad de quienes trabajan a tiempo parcial, según las centrales.
Lectura de la casa. El récord de empleo es un dato real y bienvenido. Pero el itinerario sindical que sigue al anuncio es predecible: cada cifra positiva se convierte en palanca para ampliar el aparato regulatorio. Reducción de jornada obligatoria, más restricciones al despido, mayor poder de la negociación colectiva centralizada: son medidas que encarecen la contratación y penalizan especialmente a pequeñas empresas y autónomos. La caída del trabajo autónomo que los propios sindicatos señalan debería invitar a una reflexión distinta: menos carga regulatoria, no más. El libre mercado laboral crea empleo; la burocracia lo encarece.



