ESPAÑA (Pulso) — El Boletín Oficial del Estado publicó este martes la reforma del Reglamento del Congreso. El texto modifica los criterios para constituir grupo parlamentario propio.
Hasta ahora se exigían al menos 15 diputados. También podían formar grupo los partidos con cinco escaños y el 15 % de los votos en sus circunscripciones, o el 5 % del voto nacional.
Con la reforma, los umbrales caen. Bastará con el 10 % del voto en las circunscripciones con representación, o el 3 % de los votos válidos en el conjunto del país.
La modificación afecta al artículo 23 del Reglamento de la Cámara Baja. Entrará en vigor con la constitución de la XVI legislatura, tras las próximas elecciones generales.
La propuesta fue presentada por ERC, Junts, Podemos, BNG y Compromís. El PSOE la respaldó. Superó el trámite con 178 votos a favor y 171 en contra, según el BOE.
PP y Vox acusaron, según la fuente, a los grupos minoritarios de «chantajear» al PSOE en el tramo final de la legislatura.
El objetivo declarado en el BOE es «garantizar un marco de participación parlamentaria que refleje la pluralidad política expresada en las urnas».
Pulso Global observa lo evidente: la reforma beneficia directamente a los socios que la impulsaron. Reduce el coste de entrada al poder institucional para formaciones pequeñas y fragmenta aún más la aritmética parlamentaria. El resultado práctico es mayor dependencia del gobierno de turno respecto a partidos con escasa representación nacional. La soberanía del conjunto del electorado cede terreno ante las exigencias de minorías organizadas. Eso no es pluralismo; es ingeniería de coalición.



