ESPAÑA (Pulso) — Pedro Sánchez y Begoña Gómez se trasladaron a Lanzarote para un período vacacional de cuatro semanas. El presidente no retoma actividad oficial hasta el 25 de agosto, según la fuente.
El alojamiento fue en zonas como Puerto Calero, descrito como puerto deportivo de élite. La estancia se produce en medio de una crisis de incendios forestales en la península.
Según datos del observatorio de la AIReF, el Gobierno ejecutó solo el 26% de los 401 millones de euros de fondos UE destinados a prevención de incendios y gestión forestal. Hasta julio se habían desembolsado 105,7 millones.
La oposición denuncia, según la fuente, que 61,6 millones de los fondos ya invertidos fueron gestionados por comunidades autónomas. Esos recursos financiaron la compra de 128 vehículos contra incendios.
El retiro presidencial llega tras el colapso del decreto de vivienda. La medida incluía congelación de alquileres por dos años. Cayó por falta de apoyos parlamentarios: el PNV alegó seguridad jurídica; Junts exigió bonificaciones fiscales que no llegaron.
El Gobierno aprobó medidas de emergencia de última hora: declaración de zonas afectadas por incendios y una prestación extraordinaria para trabajadores damnificados por catástrofes.
Para el otoño, Sánchez prevé agenda internacional intensa: Asamblea General de la ONU, Cumbre Iberoamericana de Madrid, COP31 y G20. El Ejecutivo admite dificultades para aprobar nuevos Presupuestos Generales. Fuentes citadas por la fuente barajan elecciones entre febrero y marzo de 2027.
Lectura editorial. El contraste es difícil de ignorar: fondos europeos para proteger bosques y ciudadanos, sin ejecutar en tres cuartas partes, mientras el aparato estatal organiza un retiro de lujo para su jefe. No es solo un problema de imagen; es una falla de gestión con consecuencias reales sobre el patrimonio natural y la seguridad de los españoles. La parálisis legislativa —decreto de vivienda naufragado, presupuestos inciertos— confirma que el problema no es la agenda internacional: es la incapacidad de gobernar con los apoyos que el propio Ejecutivo necesita para funcionar.



