PERU (Pulso) — Confirmado. Keiko Fujimori asumió este martes la presidencia de Perú para el período 2026-2031.
Venció en segunda vuelta frente al comunista Roberto Sánchez. La diferencia fue inferior a 50.000 votos.
Es la primera mujer en alcanzar el cargo en el país.
Antes de la ceremonia, Fujimori mantuvo reuniones con mandatarios internacionales presentes en Lima. Entre ellos, el presidente Javier Milei y ocho jefes de Estado latinoamericanos.
En su primer Mensaje a la Nación ante el Congreso, la presidenta abrió con una invocación religiosa. «Doy gracias a Dios y pongo en sus manos el trabajo que hoy comenzamos al servicio del Perú», declaró.
Su diagnóstico fue directo. Afirmó recibir «un Estado debilitado por la corrupción, donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos».
Fujimori denunció además que «en muchos casos las instituciones cayeron en manos de intereses poco transparentes para obtener beneficios y privilegios a través de la contratación pública y la regulación del Estado en desmedro de los ciudadanos y de la libre competencia».
Definió al país heredado como «un país con un potencial infinito pero trabado y fragmentado por la desconfianza».
En seguridad, anunció una estrategia de alcance nacional. Su gobierno recuperará «cada barrio, cada carretera y cada espacio público» para las familias peruanas, según sus palabras.
Durante estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo operativo en coordinación con la Policía Nacional.
Por la tarde, se realizará la juramentación del Gabinete Ministerial.
En desarrollo.
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Lo que Fujimori describió no es una crisis coyuntural: es captura institucional. Un Estado que regula para beneficiar a unos pocos destruye la libre empresa y expulsa la inversión. El diagnóstico es el correcto.
Ahora viene la prueba real: desmantelar esa maquinaria sin reemplazarla por otra. Perú tiene el potencial; tiene, por primera vez en años, un gobierno que al menos nombra el problema.



