COLOMBIA (Pulso) — Fusagasugá está a 70 kilómetros al suroeste de Bogotá. El viaje toma alrededor de dos horas en automóvil.
Su altitud es de aproximadamente 1.765 metros sobre el nivel del mar. La población ronda los 160.000 habitantes, según la Gobernación de Cundinamarca.
El municipio fue fundado el 5 de febrero de 1562. El capitán español Bernardino de Albornoz firmó su fundación oficial. Antes, el territorio lo habitaban los indígenas sutagaos.
Su nombre, en lengua chibcha, significaría «pueblo al pie de los montes». Así lo recoge la Gobernación, citando a un geógrafo inglés.
La agricultura es el eje económico. Café, flores y frutales lideran la producción. La ganadería y los lácteos completan el cuadro productivo.
El río Cuja atraviesa el territorio. Las montañas rodean el casco urbano.
Entre los atractivos turísticos destaca el parque San Rafael, en la vereda La Agüadita. La guía de la alcaldía describe «formaciones rocosas llenas de musgos de colores verdes muy vivos» y bosque nativo conservado.
El parque Verde y Agua ocupa el cerro Fusacatán, a 3,5 kilómetros de la cabecera. La reserva tiene 190 fanegadas. Noventa corresponden a bosques vírgenes, con cinco humedales, 18 nacimientos de agua y una cascada.
En el casco urbano, el monumento a Lucho Herrera es parada obligada. El exciclista ganó la Vuelta a España en 1987. La escultura rememora su victoria en el Alpe D'Huez en julio de 1984.
La iglesia de Nuestra Señora de Belén, construida en el siglo XVIII, cierra el recorrido patrimonial.
Confirmado. Fusagasugá combina producción privada, turismo de naturaleza y patrimonio histórico sin depender de subsidios estatales. Su modelo —agricultura competitiva, reservas bien conservadas y acceso vial directo desde la capital— ilustra cómo la libre empresa y la gestión local generan valor real para el visitante y el residente. El dato no menor: a dos horas de Bogotá, el costo de oportunidad para el turista es mínimo.



