ARGENTINA (Pulso) — La crisis diplomática entre Argentina y Brasil escala sin freno. El canciller brasileño, Mauro Vieira, recibió el domingo al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, y le transmitió el «repudio» formal del gobierno de Lula da Silva. Le exigió explicaciones por los dichos del presidente Javier Milei en São Paulo.
Ese mismo domingo, Vieira llamó a consultas a su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. Bitelli llegó a Brasilia este lunes. Según fuentes calificadas citadas por La Nación, podría reunirse con Vieira y no se descarta que el propio Lula lo reciba.
Itamaraty emitió una nota oficial. Calificó la situación de «sin precedentes». Señaló que «no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo». Agregó que resulta «especialmente lamentable» que el episodio involucre a su principal socio comercial, con 203 años de cooperación.
Del lado argentino, la respuesta es firme. Fuentes oficiales descartaron cualquier retractación. «Pedido de disculpas no va a haber», afirmó categóricamente una alta fuente del oficialismo, según La Nación. La embajada en Brasilia opera en «silencio total».
El origen: el sábado, Milei viajó a São Paulo para respaldar a Flávio Bolsonaro en la convención del Partido Liberal. En un discurso de unos 25 minutos llamó a Lula «ladrón» y «presidiario» y alertó sobre el «riesgo Lula» en los mercados. También calificó de «basura calva» al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes.
Las reacciones del gobierno brasileño continuaron este lunes. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, declaró en Radio Jornal de Pernambuco: «El payaso del presidente de Argentina vino a Brasil y habló de Brasil, cuando el riesgo país de Argentina es mucho más alto, la deuda pública es mucho más alta y la inflación es mucho más alta», según O Globo y La Nación. Durigan también señaló que «no está todo resuelto» en la economía brasileña y descartó una recesión para este año.
El gobierno brasileño descartó, por ahora, retirar su representación diplomática de Buenos Aires.
Pulso Global observa: Milei eligió el terreno más incómodo para la diplomacia tradicional y lo hizo con el canciller a su lado en el escenario. El aparato estatal brasileño respondió con la maquinaria burocrática habitual: notas, convocatorias y epítetos ministeriales. El debate de fondo —qué modelo económico funciona mejor— quedó planteado en público. Los mercados y los datos, no los cancilleres, darán el veredicto.



