MEXICO (Pulso) — Confirmado. Nissan presentó su ofensiva comercial para América Latina desde México.
El CEO Iván Espinosa anunció seis nuevos modelos y tres tecnologías de electrificación en los próximos 12 meses. La meta: 500.000 unidades vendidas en la región.
La región representa el 15% de las ventas globales de Nissan. La compañía produce allí el 25% de sus vehículos, con tres plantas en México y una en Brasil.
La presión china es real. Según cifras del Inegi, la cuota de mercado de Nissan cayó de 20% en 2019 a 17% al primer semestre de 2026. Las automotrices chinas pasaron de menos del 1% a 12% en el mismo periodo. La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) estima que esa cifra podría alcanzar 17% si se incluyen marcas que no reportan datos al organismo.
BYD, Chery, Changan, GWM, Dongfeng, Foton, Geely y Jetour figuran entre los competidores que escalan posiciones con precios inferiores y esquemas de financiamiento agresivos.
Nissan responde con velocidad. Redujo el tiempo de desarrollo de nuevos modelos en 40%, a 30 meses. Espinosa citó los 65 años de presencia local, la cadena de proveeduría y la ingeniería instalada como ventajas difíciles de replicar.
«Podemos hacer todo lo que haga falta en México para poder defendernos», afirmó el directivo.
La reestructura incluyó el cierre de un complejo en Morelos en marzo de 2026. Nissan conserva tres plantas en Aguascalientes.
Lectura editorial. La respuesta de Nissan ilustra lo que el libre mercado exige: adaptarse o ceder terreno. La empresa privada, sin subsidios estatales, acelera ciclos de desarrollo y redirige inversión. El avance chino, en cambio, llega respaldado por economías de escala y apoyo de Beijing. La competencia es bienvenida; la asimetría regulatoria, no. México tiene aquí una oportunidad de consolidar su industria automotriz si mantiene certeza jurídica y no encarece la operación con burocracia adicional.


