Confirmado. Elon Musk impulsa la construcción de Terafab, una megafábrica de semiconductores en el sureste de Texas.
La planta se ubicaría a unos 113 kilómetros al sudoeste de Houston. La primera etapa demanda una inversión de US$ 16.800 millones.
El objetivo es abastecer de chips a SpaceX, Tesla y xAI. Tres etapas de producción concentradas en un mismo sitio: fabricación, empaque y pruebas de semiconductores.
El proyecto generaría unos 3.000 puestos de trabajo directos en Texas. Contempla posibles ampliaciones posteriores.
En paralelo, las acciones de SpaceX rebotaron. Subieron 9,65% el miércoles 12 de agosto y cerraron en US$ 146,15. Desde el mínimo de US$ 105,11 del 6 de agosto, el papel acumuló un rebote del 39% en menos de una semana.
Pese al rebote, el papel cotiza alrededor de 41% por debajo del máximo histórico cercano a US$ 226, registrado a mediados de junio. El precio objetivo promedio de los analistas es de US$ 231,40, según los datos del material. Eso representaría un potencial alcista superior al 58% frente al último cierre citado.
Según una grabación de reunión interna citada en el material, Musk habría señalado que los ingresos vinculados a IA podrían superar al resto de las fuentes de SpaceX «tan pronto como septiembre». El empresario definió la inteligencia artificial como «extremadamente importante» para el futuro de la compañía.
Lectura de la casa. Terafab es integración vertical llevada a su máxima expresión: control propio de un insumo estratégico, sin dependencia de proveedores externos. En un mercado donde los chips son el cuello de botella de la economía digital, producirlos en casa es ventaja competitiva real. La libre empresa, cuando opera a esta escala, genera infraestructura, empleo y soberanía tecnológica privada. El contribuyente no pone un dólar; el riesgo lo asume el capital. Eso es exactamente el modelo que funciona.


