MEXICO (Pulso) — Gonzalo «Bobby» López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, fue captado en el Centro Médico ABC junto a su familia.
El hospital es considerado uno de los más caros de México. La imagen la publicó el periodista Jorge García Orozco y se viralizó de inmediato.
El disgusto en redes fue inmediato. La razón: AMLO convirtió la austeridad y el uso de la sanidad pública en bandera de gobierno durante años.
El senador Gerardo Fernández Noroña salió a defender a Bobby. Su argumento fue directo: «Para eso gana el dinero, para gastarlo en lo que le dé la gana».
Noroña aclaró que él sí se atiende en el IMSS. También señaló que López Beltrán no ocupa cargo en Morena ni en la administración pública, por lo que no tiene obligación de seguir las sugerencias de su padre.
En paralelo, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, fue captada viajando en primera clase rumbo a Madrid, España, junto a su hermana y otras dos personas. Noroña también la defendió en redes, atacando al periodista Joaquín López Dóriga.
Desde que AMLO dejó el gobierno en 2024, sus hijos han acumulado escándalos vinculados a la poca austeridad que reflejan en su vida diaria, según documenta la fuente.
Lectura editorial. El episodio revela la fractura entre el discurso y la conducta privada del círculo más cercano al obradorismo. Nadie está obligado a usar el IMSS; ese es, precisamente, el argumento del libre mercado que el propio AMLO combatió desde el poder. La ironía es que ahora sea Noroña quien lo defienda. Lo que queda en pie es la pregunta que el aparato oficialista nunca quiso responder: si la sanidad pública era suficientemente buena para el pueblo, ¿por qué no lo es para los suyos?



