Confirmado. Estados Unidos canceló la visa de Andy Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El hecho abre, según el columnista Alejo Sánchez Cano en El Financiero, un nuevo capítulo en la relación México-EE.UU.
Ramiro López Obrador, hermano del expresidente, señaló que la medida refleja una persecución de la justicia norteamericana contra AMLO. La presidenta Claudia Sheinbaum, según el análisis, conoce esa lectura.
El subsecretario de Estado Cristopher Landau advirtió, según la columna, que el drama político no debe afectar la relación bilateral.
López Beltrán calificó la cancelación como una decisión «politiquera y propagandística». Dirigió acusaciones contra funcionarios del Departamento de Estado, incluidos Marco Rubio y Landau. Sostuvo, además, que no existe prueba alguna en su contra sobre conductas inmorales o criminales.
Sánchez Cano señala que la carta enviada a Trump «revela más enojo y miedo que cálculo político». Confrontar públicamente a Washington, apunta, difícilmente revertirá la decisión migratoria.
El columnista recuerda que López Beltrán ha estado vinculado a polémicas sobre contratos obtenidos por su círculo cercano y al caso de huachicoleo fiscal que describe como el más relevante de la historia por el monto defraudado al SAT.
El episodio ocurre cuando EE.UU. incrementa la presión sobre México en narcotráfico, seguridad y tráfico ilegal de combustibles.
Lectura editorial. El aparato estatal mexicano enfrenta una factura que el expresidente acumuló durante seis años. Sheinbaum tiene ante sí una elección clara: preservar la relación con el principal socio comercial del país o convertirse en defensora de oficio de quienes, según señalamientos documentados por la justicia norteamericana, habrían comprometido la seguridad y el estado de derecho. El libre mercado, la inversión y la estabilidad jurídica que México necesita no sobreviven a la confusión entre lealtad política y responsabilidad de gobierno.



