ARGENTINA (Pulso) — El mercado de cocheras en Buenos Aires crece. Pero invertir en una para alquilar tiene trampa.
Según Daniel Salaya Romera, presidente de la inmobiliaria homónima, comprar una cochera cuesta en promedio entre US$20.000 y US$30.000. El alquiler mensual «difícilmente supera los $180.000». Los gastos de mantenimiento —expensas e impuestos— corren por cuenta del propietario.
«Los elevados gastos fijos en pesos hacen que no sea un negocio tan rentable comprar cocheras para alquilar», advierte Salaya Romera. Si los gastos llegan a $60.000, eso se resta directo a la ganancia.
Maximiliano D'Aria, de la inmobiliaria homónima, va más lejos. Señala que «muchas veces pasa que el propietario paga más de expensas de lo que recibe de alquiler».
El factor ubicación manda en los precios. Zonas céntricas y de alto tránsito concentran la mayor demanda y los valores más altos, tanto en venta como en alquiler. Los edificios nuevos también cotizan por encima de los antiguos.
Carola Fernández Berisso, gerenta del sector residencial de Achaval Cornejo, enumera variables clave antes de invertir: ubicación, gastos mensuales y uso previsto.
Alan Flexer, gerente de la sucursal San Isidro de Inmobiliaria Narvaez, agrega una advertencia crítica: revisar el Reglamento de Copropiedad. «Es vital corroborar que el edificio permita alquilar la unidad a terceros ajenos al consorcio; de lo contrario, el mercado potencial se reduce drásticamente», resume.
La conclusión de los expertos es clara: cochera para uso propio, sí. Para renta, el cálculo no cierra fácilmente.
Lectura editorial. El caso ilustra un principio básico de libre mercado: la rentabilidad real exige calcular costos totales, no solo ingresos brutos. El peso regulatorio —expensas, impuestos, restricciones de consorcio— transforma un activo aparentemente sólido en una carga para el propietario. La propiedad privada tiene valor; la burocracia de costos fijos lo erosiona. El inversor informado gana; el que confía en el relato del «ladrillo siempre rinde», no.


