ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Argentina es el país más caro de América Latina en tres rubros específicos: Comunicaciones, Indumentaria y Restaurantes. Lo establece el Índice Mensual de Precios Relativos de la organización Fundar, con datos de mayo.
El instrumento utilizado es el Price Level Index del Programa de Comparación Internacional del Banco Mundial. Mide el nivel de precios de cada país como porcentaje del promedio mundial.
En total, Argentina supera el promedio latinoamericano en seis de once rubros. Los otros tres son Recreación, Equipamiento del hogar y Transporte. En los cinco restantes —Alimentos, Educación, Vivienda y servicios, Alcohol y tabaco, y Salud— el país resulta más barato.
En mayo, la inflación en pesos fue de 2,1%. El tipo de cambio oficial se movió 1,1%. Esa brecha explica el encarecimiento en dólares. El promedio regional subió 0,7% ese mes. Argentina subió 0,3 puntos más. Resultado: el país se encareció 1% en dólares durante mayo.
Según Fundar, desde que asumió el gobierno de Milei los precios en dólares están 4,5% por encima del punto de partida. Contra enero de 2021, la diferencia es de 78,2%.
En el plano regional, el costo de vida argentino se ubica por debajo de Uruguay y México. Está en nivel similar al de Chile. Supera a Brasil, Colombia, Honduras y Ecuador.
El rubro Comunicaciones es el caso más preocupante: no se moderó desde el inicio de la gestión, sino que se encareció aún más. Transporte también mantiene tendencia al alza. En cambio, Indumentaria fue el rubro que más se abarató en el último año.
La perspectiva anual es distinta a la mensual. En los últimos doce meses, Argentina se volvió 7% más barata en dólares respecto al promedio regional. Solo Vivienda y servicios y Comunicaciones se encarecieron en ese período.
Para Pulso Global, el dato central es claro: el ajuste de precios relativos avanza, pero de forma despareja. Comunicaciones —un sector con fuerte presencia de tarifas reguladas y operadores con poder de mercado— resiste la corrección. Donde la competencia y la desregulación operan con más libertad, como en indumentaria, los precios ceden. El mercado, cuando funciona, ajusta. La burocracia tarifaria, no.


