Buenos Aires — La tensión entre Javier Milei y su vice Victoria Villarruel escala. Según el análisis de Pablo Sirvén en La Nación, Villarruel lanzó alusiones «bastante directas» sobre la salud mental del presidente. Milei, por su parte, difunde que ya tiene in pectore a su futuro compañero de fórmula. Luego reconoció que evalúa más de un candidato. No reveló nombres.
Dos opciones circulan para la fórmula «de M». Primera: Milei con su hermana Karina, descrita como «virtual copresidenta actualmente». Segunda: Milei con Martín Menem.
En el campo opositor, el escenario «K-K» también tiene variantes. La primera requiere que Cristina Kirchner avance para que la ONU la habilite a competir en las PASO. El autor señala que «pende sobre ella» una inhabilitación de por vida para ejercer cargos políticos — dato que el columnista presenta como condicionante, no como hecho jurídico firme. En ese contexto, Sirvén conjetura una fórmula Cristina-Máximo Kirchner, con posibilidad de inversión de roles. La segunda variante: Kicillof-Máximo Kirchner, si los sectores del kirchnerismo en pugna alcanzaran un acuerdo.
La historia no favorece a las fórmulas de iniciales idénticas. La «P-P» de 1951 nunca se concretó. La de 1973 triunfó en las urnas, pero Perón murió nueve meses después de asumir. Néstor y Cristina evitaron deliberadamente conformar una «K-K»; la muerte de Kirchner en 2010 cerró esa posibilidad.
La maldición de los vicepresidentes tiene larga data. Desde 1983, casi ningún binomio presidencial argentino llegó intacto al final del mandato.
Lectura editorial. La pulverización de la fórmula libertaria antes de que empiece la campaña es una señal de fragilidad institucional costosa. El libre mercado y la desregulación que impulsa Milei necesitan continuidad y estabilidad política — no telenovela palaciega. Del otro lado, la posible resurrección kirchnerista, con o sin inhabilitaciones judiciales de por medio, representa el mayor riesgo para la inversión y el estado de derecho. El elector que valora el ajuste fiscal y la recuperación económica tiene razones para observar ambos escenarios con cautela.



