ESPAÑA (Pulso) — Los comedores escolares públicos de la Comunidad Valenciana dejan de estar obligados a ofrecer menús halal o kosher. La medida entra en vigor esta temporada.
La reforma modifica el artículo 10 de la Orden 53/2012, publicada en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana. El nuevo texto es claro: dieta especial solo con certificado médico.
El cambio fue impulsado por VOX durante la negociación presupuestaria regional. La formación exigía que los servicios públicos no adaptaran su funcionamiento a exigencias vinculadas al islam, según la fuente.
El texto aprobado establece que «el centro educativo no podrá ofrecer menús donde el sacrificio de animales no haya seguido un procedimiento de aturdimiento previo». Punto.
Alergias, intolerancias y patologías certificadas seguirán generando obligación de menú alternativo. Las preferencias religiosas, éticas o de convicción personal, no.
La norma añade otro criterio: los centros deberán fomentar alimentos de proximidad «acordes a los productos españoles», según el documento.
Las adaptaciones por creencias quedan, desde ahora, bajo responsabilidad exclusiva de las familias.
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La decisión valenciana ilustra un principio elemental: el aparato estatal no está obligado a personalizar el servicio público según cada convicción privada. El menú escolar es un recurso del contribuyente; su gestión debe responder a criterios objetivos y verificables, no a demandas identitarias.
Que la reforma haya requerido presión política para prosperar dice algo sobre la inercia burocrática. El resultado, sin embargo, es razonable: igualdad de trato en la mesa, y libertad religiosa ejercida en el ámbito familiar, que es donde corresponde.


