UCRANIA (Pulso) — Rusia lanzó una ofensiva aérea masiva contra Kiev en la madrugada del 20 de agosto. El balance: al menos 13 muertos y 33 heridos, según autoridades ucranianas.
La Fuerza Aérea ucraniana confirmó el uso de misiles balísticos, de crucero e hipersónicos. También se desplegaron 168 drones. Doce puntos distintos de la capital fueron alcanzados.
Los distritos de Darnytskyi, Sviatoshynskyi y Solomianskyi concentraron los mayores daños. En Solomianskyi, varios pisos de un edificio residencial quedaron destruidos. También resultaron afectados una escuela y un centro médico infantil.
Equipos de emergencia trabajan entre los escombros. Hay personas aún atrapadas. El balance de víctimas podría aumentar.
Kiev afirmó haber interceptado una parte importante de los proyectiles. Sin embargo, según las autoridades ucranianas, la velocidad de los misiles balísticos sigue siendo el principal obstáculo para los sistemas de defensa aérea.
El presidente Zelensky condenó el ataque. Reclamó a aliados occidentales el envío de sistemas adicionales de defensa aérea, en especial interceptores Patriot. Sostuvo que Rusia «había preparado durante tiempo la ofensiva» y que la combinación de armas buscaba «maximizar los daños».
Moscú, por su parte, afirmó que sus fuerzas atacaron instalaciones vinculadas con producción de drones, un depósito militar y un centro logístico. El Ministerio de Defensa ruso describió esos puntos como los objetivos de la operación.
El ataque se produce en un contexto de escalada mutua. Kiev ha incrementado sus propios ataques de largo alcance contra territorio ruso.
Confirmado. En desarrollo.
El golpe de esta madrugada ilustra la lógica del régimen de Moscú: misiles hipersónicos contra hospitales infantiles y bloques residenciales. La población civil ucraniana paga el costo directo. Occidente enfrenta una pregunta concreta: cuántos Patriot adicionales hacen falta para que esa ecuación cambie. Cada semana sin respuesta es una semana que Rusia aprovecha.


