UCRANIA (Pulso) — El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucranianas confirmó el ataque. La refinería de Orsknefteorgsintez, en la región rusa de Oremburgo, quedó completamente paralizada, según Kiev.
El ataque se ejecutó con drones de largo alcance durante la madrugada. Según las autoridades militares ucranianas, el golpe alcanzó instalaciones fundamentales del complejo. Se registraron incendios y detención total de la producción.
La planta es considerada una de las mayores refinerías de Rusia. Tiene capacidad para procesar millones de toneladas de petróleo al año, según el documento.
Moscú reconoció que la instalación fue alcanzada. Sin embargo, no confirmó oficialmente la paralización total. Las autoridades rusas afirmaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron numerosos drones durante la noche.
El ataque se produjo días después de otros bombardeos contra instalaciones petroleras rusas. Kiev también atacó instalaciones en Tartaristán y otras regiones alejadas de la frontera, según fuentes oficiales ucranianas.
El objetivo declarado de Ucrania es reducir la capacidad de Rusia para abastecer de combustible a sus fuerzas armadas. También busca elevar el costo económico de la guerra mediante daños al sector energético ruso.
Rusia continúa respondiendo con bombardeos masivos sobre ciudades ucranianas. Utiliza misiles balísticos y drones contra infraestructura militar y civil, según las fuentes.
Especialistas citados en las fuentes señalan que los ataques repetidos obligan a Rusia a destinar mayores recursos a proteger infraestructuras críticas en el interior del país.
Lectura editorial. La campaña ucraniana apunta al nervio económico del aparato de guerra ruso: el combustible. Cada refinería fuera de servicio es presión directa sobre la logística militar de Moscú y costo real para el Estado ruso. La estrategia de ataques profundos demuestra que la guerra de desgaste tiene ahora un frente industrial. Quien controle el suministro energético, controla el ritmo del conflicto.


