SIRIA (Pulso) — El Gobierno sirio de Ahmed al-Sharaa alcanzó un entendimiento con Estados Unidos e Israel. El objetivo: retirar material nuclear almacenado en el denominado «Sitio 99», heredado del régimen de Bashar al-Assad. Lo revelaron funcionarios estadounidenses e israelíes a Axios.
El acuerdo fue negociado por la administración de Donald Trump. Washington incorporó luego al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a las negociaciones. Hace aproximadamente tres semanas, el OIEA y el Gobierno sirio firmaron un acuerdo para retirar el material.
Entre los elementos almacenados en el Sitio 99 figura yellowcake, un concentrado de uranio. También hay residuos del proyecto Al-Kibar, el reactor clandestino bombardeado por Israel en 2007. Según funcionarios estadounidenses, el material no podía usarse directamente para fabricar un arma nuclear. Sí representaba un riesgo como posible «bomba sucia».
Tras la caída de Assad, Israel bombardeó los accesos al sitio para impedir el ingreso de terceros. La tensión escaló semanas atrás: servicios israelíes detectaron movimientos en la instalación. Israel advirtió que podría atacar de nuevo si detectaba intentos de retirar el material sin supervisión. También existieron temores israelíes sobre una posible participación de Turquía.
Washington pidió a Israel que no actuara militarmente. La salida fue diplomática. La operación de retiro aún no se completó. Los elementos continúan en el sitio. Funcionarios estadounidenses esperan comenzar el proceso próximamente y finalizar la retirada antes de que termine 2026.
Lectura de la casa. La diplomacia Trump convirtió una amenaza latente de proliferación en un proceso supervisado por un organismo internacional. El dato clave: el material podía alimentar una bomba sucia, no un arma nuclear convencional. Aun así, el riesgo era real y el aparato estatal sirio heredó el problema sin capacidad ni voluntad de resolverlo solo. Que el nuevo Gobierno de Damasco haya aceptado la supervisión del OIEA es una señal de pragmatismo. El mérito de haber evitado un ataque israelí unilateral corresponde, según las fuentes, a la presión diplomática de Washington.


