LETONIA (Pulso) — Confirmado. Cazas de la OTAN derribaron un dron en el noreste de Letonia este viernes. El incidente ocurrió en la región de Balvi, según las Fuerzas Armadas letonas.
El dron ingresó al espacio aéreo nacional como consecuencia de contramedidas de guerra electrónica empleadas por Rusia en el marco de la guerra en Ucrania. Así lo indicaron las autoridades letonas.
El incidente se produjo alrededor de las 4 de la madrugada. En ese momento, cientos de peregrinos se encontraban reunidos en la zona con motivo de una de las principales celebraciones religiosas católicas del norte de Europa. Las alarmas de los teléfonos móviles comenzaron a sonar. Las autoridades emitieron advertencias para las regiones de Augšdaugava, Preiļi, Rēzekne, Balvi y Alūksne. Numerosas personas debieron refugiarse.
Tras el derribo, soldados y efectivos policiales fueron desplegados para localizar los restos de la aeronave y determinar su trayectoria y origen.
Es la segunda ocasión durante este año en que aviones de la OTAN interceptan y derriban un dron desviado que ingresó al espacio aéreo letón. El pasado 8 de junio, aviones franceses de la Misión de Policía Aérea del Báltico derribaron otro dron lanzado desde Ucrania y posteriormente desviado por contramedidas electrónicas rusas.
En mayo, F-16 rumanos desplegados en la misión de la OTAN derribaron un dron desviado sobre Estonia. Ese mismo mes, dos drones impactaron contra una instalación de almacenamiento de petróleo vacía en Rēzekne, Letonia, provocando un pequeño incendio.
Más al norte, Finlandia estableció una zona de restricción temporal en el sector oriental del golfo de Finlandia. Las restricciones comenzaron aproximadamente a las 4 y fueron levantadas cerca de las 7:30 para el espacio aéreo y unos 15 minutos más tarde para la zona marítima. Las Fuerzas de Defensa finlandesas aclararon que ningún dron ingresó en territorio finlandés.
En desarrollo.
El patrón es claro: la guerra electrónica rusa convierte drones ucranianos en proyectiles erráticos sobre territorio de la Alianza. Cada intercepción sobre suelo báltico es un recordatorio de que el conflicto no respeta fronteras formales. La OTAN responde con su aparato de defensa aérea, pero el costo real lo pagan los civiles que despiertan a las 4 de la madrugada con alarmas en el bolsillo. La soberanía del espacio aéreo no es un concepto abstracto: es la primera línea del orden que sostiene todo lo demás.


