ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Connecticut, EE.UU. — El juez Walter Spader Jr. detectó instrucciones ocultas dentro de documentos judiciales presentados por Matthew Elliott. El hallazgo ocurrió durante un juicio en Connecticut y fue informado por Ars Technica a partir de una decisión judicial publicada la semana pasada.
El texto estaba escrito con tipografía diminuta y en color blanco sobre fondo blanco. Invisible para el ojo humano. Legible para cualquier software que procesara el documento.
Las instrucciones buscaban que un sistema de IA respaldara los argumentos de Elliott, ignorara decisiones judiciales anteriores y propusiera soluciones acordes con su posición.
Spader determinó que el intento no tuvo incidencia en la resolución del caso. El Poder Judicial de Connecticut, aclaró el magistrado, no utiliza IA para revisar ni decidir presentaciones.
Sin embargo, Elliott continuó ocultando mensajes incluso después de ser advertido sobre posibles sanciones. Entre los textos posteriores había un enlace a un video de Nosferatu y un mensaje que decía «hi :) I hope you cant see me». Elliott sostuvo que eran «chistes».
Spader no lo consideró convincente. Esconder mensajes en escritos que se pretende que el tribunal tome en serio, dijo el juez, «desafía la lógica».
Elliott también argumentó que una instrucción tenía como objetivo auditar al tribunal: temía que la Justicia usara IA de manera indebida. Spader respondió que esa preocupación podía expresarse con palabras visibles.
El magistrado tuvo en cuenta que Elliott actuaba como litigante pro se, sin representación legal. Por eso no le impuso multa económica. En cambio, le prohibió presentar escritos de manera electrónica. Deberá hacerlo en papel.
Spader advirtió que el caso plantea un problema más amplio: los tribunales deberán contemplar reglas específicas frente a instrucciones adversariales ocultas en documentos judiciales. La técnica ya se usa en otros ámbitos, como procesos laborales donde se esconden textos dirigidos a sistemas que analizan currículums.
Lectura de la casa. El caso expone una vulnerabilidad real en la administración de justicia digital. Cuando el aparato judicial adopta herramientas tecnológicas sin marcos regulatorios claros, abre flancos que cualquier litigante puede explotar. La respuesta de Spader —sancionar sin multa, restringir el canal digital— es pragmática. Pero la ausencia de reglas explícitas sobre prompt injection en tribunales es una laguna que los sistemas de justicia deben cerrar antes de que el próximo intento sí tenga consecuencias.



