Rafael Jódar derrotó a Denis Shapovalov en la segunda ronda del Masters 1000 de Cincinnati. Marcador final: 7-5, 4-6 y 7-5. El partido duró dos horas y 56 minutos.
En el tercer set, Jódar llegó a estar 1-5 abajo. Salvó dos match points con Shapovalov al saque. Luego encadenó seis games consecutivos para cerrar el partido.
La polémica no fue solo deportiva. Jódar interrumpió el encuentro dos veces por cordones rotos. La segunda pausa ocurrió en el tercer set, con el marcador 3-5 y 15-15 a favor del canadiense. El juez de silla fue el egipcio Adel Nour.
Shapovalov reclamó al árbitro que su rival enfriaba el partido en un momento crítico. Desde las gradas surgieron silbidos. Jódar se cambió los cordones y detuvo el juego más de un minuto.
Al terminar, Shapovalov no esperó a su rival en la red. Cruzó a reclamarle directamente. En rueda de prensa, Jódar respondió: «Al final son cosas que pasan; es algo que no puedo controlar. Me aseguraré de tener preparadas más zapatillas nuevas para el próximo partido».
No es la primera vez. El mismo problema ocurrió en los torneos de Washington y Montreal, según la fuente, generando fastidio en sus rivales.
En lo estadístico, Jódar acumula 35 victorias y 13 derrotas en la temporada. Ocupa el tercer lugar en triunfos ATP del año. Por encima están Alexander Zverev, con 45, y Jannik Sinner, con 44. Jódar figura actualmente como 11° del mundo; Shapovalov, como 48°.
En tercera ronda, Jódar enfrentará al chileno Alejandro Tabilo.
Lectura editorial. El caso Jódar ilustra una tensión clásica: el reglamento permite las pausas por equipamiento, pero el rival paga el costo competitivo. Shapovalov, con ventaja y saque, vio evaporarse el partido. El mérito de la remontada es real. La pregunta sobre si las interrupciones son involuntarias o táctica de gestión emocional la responderá el tiempo.


