ESTADOS UNIDOS (Pulso) — El Departamento de Seguridad Nacional publicó el aviso formal el lunes. El contrato alcanza los 20 millones de dólares. Las entregas se esperan antes de marzo de 2027.
El modelo elegido es el CTG-5, fabricado por Compliant Technologies. Según la fuente oficial, el dispositivo genera descargas al contacto con la piel mediante electrodos en la palma. La empresa lo describe como solución «humana, de bajo perfil y de desescalada» que, según el fabricante, logra cooperación en menos de tres segundos.
La descarga alcanza un máximo de 380 voltios, según el documento del fabricante. El manual prohíbe superar 15 segundos de aplicación. También excluye su uso en niños, personas mayores, embarazadas y personas con discapacidades.
La oficina de seguridad defendió los guantes como herramienta para «arrestar y deportar de forma segura a los inmigrantes ilegales con antecedentes penales», según reportó la agencia Efe.
La Red Nacional de Organización de Jornaleros (Ndlon) denunció lo que calificó de «ensañamiento» contra trabajadores. Su director, Jorge Torres, acusó a las autoridades de buscar «la capacidad de torturar a la gente discretamente» y exigió la abolición del ICE.
La controversia se intensifica tras incidentes recientes. En Texas y Maine murieron el mexicano Lorenzo Salgado Araujo y el colombiano Johan Durán en controles de tráfico. A inicios de 2026, en Minneapolis, fallecieron los ciudadanos estadounidenses Renee Nicole Good y Alex Pretti durante operativos federales de inmigración.
Guantes similares ya se usaron en departamentos de policía y centros de detención. En 2022 se registraron dos casos de uso indebido por oficiales de correcciones, quienes enfrentaron cargos, según la fuente.
Lectura de la casa. La administración Trump refuerza al ICE con tecnología no letal certificada. El argumento es claro: agentes con herramientas de control proporcional reducen el riesgo de escalada física mayor. El dinero del contribuyente financia un instrumento que el propio fabricante somete a protocolos estrictos. El debate real no es el dispositivo; es si el aparato migratorio aplica esas reglas en campo. Eso lo dirán los hechos, no los comunicados.



