YEMEN (Pulso) — Los hutíes de Yemen reivindicaron este domingo dos operaciones consecutivas. Primero, un dron contra una refinería de Aramco en Jazan, suroeste de Arabia Saudita. Después, misiles balísticos y drones contra tropas y depósitos de armas en Mokha, puerto clave del mar Rojo.
El Ministerio de Energía saudita confirmó un incendio en la instalación de Jazan. No hubo víctimas. Las llamas fueron controladas. El ministerio no precisó la causa inicial.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, reivindicó ambas operaciones. Describió el ataque a Mokha como «de gran escala». Residentes reportaron explosiones. Un funcionario del gobierno yemení confirmó el ataque.
Los hutíes presentaron las operaciones como represalia por supuestos ataques sauditas con drones en las provincias de Hajjah y Saada.
Mokha es el principal puerto bajo control del gobierno yemení reconocido internacionalmente. Funciona como alternativa a Hodeida, controlada por los hutíes.
A finales de julio, el grupo había anunciado además un supuesto bloqueo naval contra Arabia Saudita en Bab el Mandeb. Amenazó con impedir la carga y descarga en puertos sauditas.
En paralelo, Irán y Omán negocian un mecanismo para reabrir temporalmente el Estrecho de Ormuz. Según fuentes citadas en las negociaciones, los barcos usarían una ruta costera iraní de entrada y una omaní de salida, sin peajes durante un período provisional. El acuerdo buscaría además un plazo de 60 días para negociar sobre el programa nuclear iraní.
Sin embargo, el canciller iraní Abbas Araqchi advirtió que un acuerdo sobre rutas no significaría necesariamente la reapertura del estrecho. Teherán mantiene otras condiciones.
Según el Comando Central de Estados Unidos, hasta el sábado el bloqueo en Ormuz ya había desviado 53 buques comerciales. Dos embarcaciones quedaron inhabilitadas. Otras dos fueron abordadas.
La coordinación temporal de ambas operaciones hutíes apunta a una estrategia de presión creciente sobre la infraestructura energética y las rutas comerciales. Los ataques contra refinerías y puertos elevan el riesgo de interrupciones en el suministro y encarecen el transporte internacional. Con Bab el Mandeb y Ormuz bajo presión simultánea, el comercio libre y los consumidores globales son quienes absorben el costo de la inestabilidad que genera el eje Teherán-hutíes. La libre empresa no puede operar con normalidad cuando actores no estatales armados por un régimen teocrático convierten las rutas marítimas en instrumentos de extorsión política.


