CHINA (Pulso) — Honor presentó oficialmente el Robot Phone. Las ventas comenzaron en China el 12 de agosto.
El precio de entrada es de 9.999 yuanes, equivalentes a unos US$ 1.482. La compañía confirmó que no habrá lanzamiento fuera de ese mercado.
El diferencial: un brazo mecánico en la parte trasera.
El teléfono incorpora el llamado Estabilizador Ágil de Titanio 4DoF. Según Honor, es un 65% más pequeño que las soluciones convencionales. El brazo se despliega desde la cubierta trasera y puede seguir sujetos, mantener la imagen estable y moverse en distintas direcciones.
El sistema admite control por gestos o desde la pantalla. Honor documentó seis modos dinámicos de cámara: AI SpinShot, estabilización predeterminada, bloqueo de inclinación, súper estable, FP y FPV vertical.
Especificaciones de cámara.
La cámara principal es de 200 MP, desarrollada junto con ARRI. Incluye un teleobjetivo periscópico también de 200 MP con zoom óptico de 2,7x y una ultra gran angular de 50 MP. El equipo graba en formato LOG y aplica filtros cinematográficos de ARRI.
En grabación vertical el estabilizador aplica recorte digital: la resolución baja de 4K a 2,7K. En interiores oscuros o con varias personas en el fondo, el seguimiento presentó dificultades, según la prueba documentada.
Hardware y software.
Pantalla OLED de 6,31 pulgadas, resolución 2640 x 1216 píxeles y brillo máximo HDR de 6.800 nits. Procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5. Versiones de 12 GB o 16 GB de RAM. Batería de 7.060 mAh con carga rápida de 120 W por cable y 50 W inalámbrica. Corre MagicOS 10 sobre Android 16.
El asistente de IA Yoyo está integrado, aunque está optimizado principalmente para chino.
Lectura editorial.
El Robot Phone ilustra el ritmo de innovación de los fabricantes chinos cuando operan sin restricciones de distribución global. Honor lanza un producto de nicho —precio premium, hardware experimental— protegido por la muralla de un mercado cautivo. La ausencia de competencia internacional en ese segmento le permite probar tecnología sin el escrutinio del consumidor occidental ni la presión de los canales de distribución abiertos. Para el ecosistema global de libre mercado, la pregunta es cuándo —y si— ese hardware llegará a competir en igualdad de condiciones.


