USA (Pulso) — Nueva York — Confirmado. Mory Bamba existía en el margen del roster. Ahora está en la conversación.
El cornerback no seleccionado en el draft anotó cuatro pases desviados y cinco tacleadas totales en la derrota de los Jets 24-16 ante los Buccaneers el viernes. Fue blanco de nueve pases. Permitió solo tres recepciones.
El head coach Aaron Glenn lo nombró por su propio apodo. «Bamba Island», dijo Glenn tras el partido. «No es solo lo que hizo en defensa; también hizo buenas jugadas en equipos especiales», agregó. Reconoció errores, pero fue directo: «Para la mayor parte, creo que se lució esta noche».
Una jugada definió la noche. Bamba recuperó terreno en el último segundo para desviar un pase en la zona de anotación que parecía touchdown seguro para Ted Hurst III.
El veterano Brandon Stephens lo anticipó. «Antes del juego le dije: 'Vas a tener un partido increíble'», declaró Stephens. «Definitivamente jugó con el corazón».
El camino de Bamba fue todo menos lineal. Salió del bachillerato en 2019 hacia el equipo de atletismo de Wisconsin-Oshkosh División III. Luego pasó al fútbol americano en ASA College a nivel JUCO. No hubo temporada en 2020 por la pandemia. Jugó en 2021, se transfirió a Tyler Junior College y finalmente llegó a BYU para la temporada 2022 en División I. Como senior registró 23 tacleadas y cuatro pases desviados, con dos partidos como titular.
Los números físicos lo pusieron en el radar. Corrió las 40 yardas en 4.27 segundos y registró un salto de longitud de 11 pies y 1 pulgada en el Pro Day de BYU. Mide 6 pies 2 pulgadas.
«Obviamente, cuando ven un 4.2, llama la atención», dijo Bamba. «Sabía que al menos me abriría la puerta».
Aun así, nadie lo seleccionó en el draft.
Lectura de la casa. La historia de Bamba ilustra lo que el libre mercado del talento hace mejor que cualquier burocracia de selección: un atleta con mérito real, ignorado por los sistemas formales, se abre paso por rendimiento puro. Sin garantías, sin contratos asegurados, con la presión máxima. El resultado habló solo.



