EL SALVADOR (Pulso) — El portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, afirmó este viernes que la administración Trump «espera organizar una cumbre económica» con El Salvador. El objetivo: profundizar la alianza bilateral y promover intereses económicos compartidos.
Pigott describió al presidente Nayib Bukele como «uno de nuestros socios más valiosos en la región». La embajada estadounidense difundió el anuncio, pero no incluyó fecha ni detalles de agenda.
El contexto pesa. El Estatus de Protección Temporal (TPS) para salvadoreños vence el 9 de septiembre. Más de 170.000 inmigrantes quedarían sin permiso de trabajo y expuestos a deportación si no hay acción antes de esa fecha.
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, su gobierno se convirtió en uno de los principales respaldos internacionales de Bukele. Apoyó las reformas constitucionales que habilitaron la reelección presidencial indefinida y desestimó denuncias sobre violaciones de derechos humanos, según recoge la fuente.
Uno de los episodios que reflejó esa cercanía fue la deportación de más de 200 migrantes venezolanos a una prisión de máxima seguridad en El Salvador. Los migrantes fueron enviados posteriormente a Venezuela como parte de un intercambio de detenidos.
Antes del regreso de Trump, la relación bilateral con la administración Biden atravesó tensiones. En noviembre de 2021, la entonces encargada de negocios Jean Manes dijo que las relaciones «no están sólidas».
Pulso Global observa: la alianza Trump-Bukele es hoy uno de los ejes más sólidos de la política exterior estadounidense en Centroamérica. Una cumbre económica formal consolidaría ese eje con resultados concretos para la inversión y el orden regional. El TPS, sin embargo, es la variable que puede tensionar el calendario diplomático: Washington tendrá que resolver si la agenda de seguridad y libre empresa con San Salvador convive con la presión migratoria interna.



