VENEZUELA (Pulso) — La misión chavista «Gran Misión Vuelta a la Patria» informó la llegada de un nuevo vuelo procedente de Estados Unidos con 191 venezolanos deportados. Según la publicación en redes sociales del programa, el vuelo número 167 aterrizó en Barcelona, estado Anzoátegui.
Las autoridades indicaron que los connacionales fueron recibidos «con todo el mejor protocolo profesional de protección integral». Según el régimen, fueron trasladados posteriormente a sus hogares.
La operación ocurre mientras persisten dudas sobre el vuelo 164. Según los antecedentes señalados por la fuente, los pasajeros de ese vuelo fallecieron tras los terremotos del 24 de junio. El vuelo había aterrizado en el aeropuerto internacional de Maiquetía, estado La Guaira.
De acuerdo con la información referida, los pasajeros del vuelo 164 fueron trasladados bajo custodia de funcionarios chavistas a un hotel, en lugar de ser enviados directamente a sus hogares. El inmueble terminó colapsando durante los fuertes movimientos telúricos, convirtiéndose en uno de los escenarios de la tragedia.
El caso ha generado cuestionamientos sobre las decisiones del chavismo tras ese aterrizaje. Especialmente sobre el traslado y alojamiento de los pasajeros en las horas posteriores a su llegada. Hasta ahora, el episodio permanece sin esclarecimiento público.
Lectura editorial. El contraste es elocuente: el aparato estatal chavista exhibe «protocolos» para el vuelo 167 mientras el destino de los pasajeros del vuelo 164 sigue sin respuesta oficial. Deportados por Washington, retenidos bajo custodia del régimen y, según los antecedentes señalados, muertos en un inmueble al que fueron llevados sin opción de reunirse con sus familias. La opacidad del régimen no es un accidente administrativo. Es un patrón. Mientras Caracas gestiona la imagen de cada vuelo nuevo, las familias del vuelo 164 esperan una rendición de cuentas que el chavismo no tiene incentivo alguno en ofrecer.



