VENEZUELA (Pulso) — La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó este viernes una reforma legal de emergencia. El objetivo: acelerar la construcción de viviendas para damnificados por los terremotos del 24 de junio.
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron casi 6.500 muertos. Más de 17.900 personas perdieron su hogar, según las fuentes.
La nueva norma reemplazó la anterior ley contra la estafa inmobiliaria. Ahora se llama Ley de Promoción y Protección para la Construcción de Viviendas. Contiene 40 artículos.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, sostuvo que la ley busca que los compradores accedan con mayor rapidez a las viviendas. El mismo Rodríguez calculó previamente en 25.000 las viviendas necesarias.
La norma obliga a las constructoras a crear un fideicomiso. También exige detallar en cada contrato las características de la vivienda y el cronograma de obras.
Las multas por incumplimiento oscilan entre 300 y 54.000 veces la moneda de mayor valor. Hoy esa referencia es el euro, según el Banco Central de Venezuela.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, prometió viviendas para los damnificados antes de fin de año. Las autoridades pusieron en marcha un censo biométrico en Caracas, Miranda y La Guaira para cuantificar la demanda.
En paralelo, el ministro de Ecosocialismo, Nelson Rodríguez, informó que en casi dos meses se recolectaron 2,1 millones de toneladas de escombros en La Guaira. Esa cifra proviene del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Se retiran entre 280 y 300 toneladas diarias de desechos. Rodríguez estimó que el proceso podría extenderse un año y reduciría el volumen de restos hasta en un 80%.
Lectura editorial. La ley concentra en el Ministerio de Vivienda y Hábitat el control de permisos, contratos y sanciones. Es decir: más burocracia estatal sobre la libre empresa constructora, en un país donde el chavismo ya administra la emergencia con censo biométrico incluido. La promesa de viviendas antes de fin de año es del propio gobierno; la historia reciente de Venezuela aconseja medir los resultados, no los anuncios.



