USA (Pulso) — Tony Romo fue arrestado el 23 de julio en Milwaukee bajo cargos de operar un vehículo en estado de ebriedad. Así lo documentan registros obtenidos por The California Post.
Según esos registros, Romo recibió una citación por «negarse a someterse a la prueba de intoxicación tras el arresto». La detención ocurrió alrededor de las 8 p.m. mientras conducía hacia el sur por la I-43, según reportó WISN.
Romo participaba en el Wisconsin Amateur Championship. Fue detenido al terminar su ronda. Las pruebas de campo de sobriedad arrojaron resultados deficientes, según FOX6 Milwaukee. Fue liberado. Su audiencia está fijada para el 21 de septiembre.
La Fiscalía del Condado de Milwaukee indicó que, al tratarse de alegaciones, el caso se clasifica como infracción de tráfico y no como cargo criminal en Wisconsin.
Días después, Romo se retiró del M&P Group Texas State Open. Un vocero del club confirmó su ausencia. «Aunque estamos decepcionados de que no nos acompañe, seguimos esperando una semana emocionante», señaló el correo del club, según Breitbart.
CBS no ha indicado planes de sancionarlo, según el New York Post. Romo firmó en 2020 un contrato de 10 años por 180 millones de dólares con la cadena.
El Sheriff del Condado de Milwaukee y CBS no respondieron de inmediato a solicitudes de comentario.
Confirmado. El caso subraya una contradicción llamativa: un rostro multimillonario de la televisión deportiva, cubierto por un contrato de 180 millones de dólares de dinero corporativo, enfrenta consecuencias mínimas mientras ciudadanos comunes cargarían con el peso pleno del sistema. La negativa a la prueba de intoxicación —un derecho legal, pero con costos procesales— y la ausencia de respuesta institucional de CBS plantean preguntas legítimas sobre los estándares que aplican las grandes cadenas a sus figuras estelares.



