PERÚ (Pulso) — Confirmado. Un sismo de magnitud 7.2 estremeció la región de Ayacucho este jueves 20 de agosto. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) fijó el epicentro a 35 kilómetros al norte de Coracora, provincia de Parinacochas, a 108 kilómetros de profundidad.
El movimiento se registró a las 13:00 horas locales. Se percibió durante aproximadamente un minuto. Las regiones de Arequipa, Cusco, Apurímac, Ica y Lima también lo sintieron.
El IGP lo confirma como el evento sísmico más potente en Perú en 2026. Desde el 1 de enero hasta el 20 de agosto se contabilizaron 569 sismos en el país. Ninguno alcanzó la energía de este. El jefe del IGP, Tavera, señaló que «la gran profundidad del sismo permitió que el movimiento se percibiera en diferentes regiones del país».
Según reportes de Defensa Civil, al menos 18 centros poblados de Ayacucho reportaron daños en viviendas y escuelas. El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) indicó que el sismo «fue percibido entre moderado y fuerte en varios departamentos». En redes sociales circularon imágenes de deslizamientos de tierra en cerros cercanos a poblaciones.
El alcalde de Coracora, Reyes, declaró al canal estatal TVPerú que «hacia el norte de Coracora puede haber afectación de casas» y que una comisión multisectorial se desplazó a verificar daños. Tavera añadió que «por ahora no ha ocurrido nada crítico».
La Dirección de Hidrografía y Navegación del Perú descartó riesgo de tsunami. El Centro Sismológico Nacional mantiene 75 estaciones sísmicas activas a nivel nacional.
El último evento comparable fue un sismo de magnitud 7.0 frente al litoral de Caravelí, Arequipa, el 28 de junio de 2024. El último terremoto devastador en el país ocurrió en 2007 en Ica, con magnitud 7.9 y cerca de 500 muertos, según El Financiero.
En desarrollo. La magnitud del evento pone sobre la mesa una realidad que el aparato estatal peruano no puede ignorar: la infraestructura de zonas rurales como Coracora sigue expuesta a sismos de alta energía. Cada réplica es un recordatorio de que la prevención —rutas de evacuación, mochilas de emergencia, construcción resistente— no es burocracia: es la diferencia entre daños materiales y pérdidas humanas. Las autoridades deben actuar con la misma velocidad con que la tierra se mueve.



