COLOMBIA (Pulso) — El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 dejó cientos de fallecidos y heridos. La emergencia sigue activa.
El líder del gremio de taxistas, Hugo Ospina, alzó la voz. Pidió al Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella una medida concreta: suspender temporalmente la planilla de viaje ocasional.
Ese documento es obligatorio por ley. Autoriza a vehículos de servicio público a operar fuera de su zona habitual. Sin él, los conductores son detenidos en las vías.
Ospina lo confirmó en video. Varios taxistas que transportaban medicinas, alimentos no perecederos e insumos fueron parados por no portar el papel. La ayuda no llegó.
«Han tratado de llevar insumos, medicinas y productos no perecederos, pero ha sido imposible porque son detenidos en la vía si no llevan este documento», declaró Ospina, según la fuente.
El llamado va directo a la ministra de Transporte, Elsa Noguera, y al viceministro Miguel Vergara. Ospina propone eliminar la exigencia en municipios y ciudades afectados mientras dure la emergencia. Luego, dice, se restablece el requisito.
La propuesta surgió tras un espacio de diálogo entre Ospina y otros líderes sindicales del sector transporte.
En desarrollo.
El caso ilustra un problema clásico: la burocracia no distingue entre un viaje comercial y uno humanitario. Un trámite diseñado para regular el mercado se convierte en obstáculo cuando el Estado más necesita que la sociedad civil actúe. El Gobierno De La Espriella tiene aquí una decisión sencilla: desregular de forma temporal y dejar que la libre iniciativa de los conductores haga lo que el aparato estatal tarda en coordinar. El costo de no hacerlo lo pagan los damnificados.



