MEXICO (Pulso) — La Secretaría de Bienestar y el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) recordaron la disponibilidad de la credencial oficial. El anuncio coincide con el Día del Abuelo, celebrado el 28 de agosto en México.
La tarjeta permite acceder a una red nacional de convenios. Según el portal oficial del Gobierno de México, los convenios incluyen establecimientos comerciales, dependencias públicas y empresas de servicios. Esos acuerdos aplican reducciones directas en el gasto cotidiano de los beneficiarios.
El trámite es totalmente gratuito y presencial. Se realiza en módulos de atención distribuidos a nivel nacional. El requisito de edad es tener 60 años o más. La documentación debe presentarse en original y copia; la fuente oficial menciona que existe una lista de documentos requeridos, aunque no la reproduce en el texto disponible.
Las autoridades aclararon que todas las credenciales emitidas previamente continúan vigentes. No importa el año de expedición ni el diseño del plástico. Solo se requiere reposición por deterioro grave o datos ilegibles.
El INAPAM mantiene un Directorio de Beneficios con Credencial. Los porcentajes de ahorro varían según el convenio de cada entidad o empresa. Las áreas cubiertas incluyen salud (laboratorios y farmacias), alimentación (tiendas de abarrotes y productos básicos), servicios legales e impuestos locales como agua y predial, según el municipio.
En transporte terrestre y aéreo foráneo, las compañías aplican tarifas preferenciales sujetas a disponibilidad por corrida. Para hacer efectivos los descuentos, el beneficiario debe presentar la credencial INAPAM original en taquilla y al abordar, más identificación oficial vigente si la empresa lo exige.
El modelo descansa en convenios voluntarios con privados, no en gasto directo adicional del erario. Eso limita el costo fiscal para el contribuyente: el Estado actúa como articulador, no como financiador. El principio en juego es claro: los adultos mayores merecen acceso real y ágil a esos descuentos, no solo recordatorios institucionales cada Día del Abuelo. La eficacia del programa depende, en última instancia, de cuántos privados mantengan sus convenios activos.



