VENEZUELA (Pulso) — Las autoridades liberianas se preparaban este jueves para recibir el primer vuelo de deportados procedentes de Estados Unidos. El acuerdo, anunciado el martes, contempla hasta 1.200 personas en los próximos 12 meses.
El ministro de Información de Liberia, Jerolinmek Piah, declaró a Reuters que «la mayoría de las personas son de países latinoamericanos. Algunas de Venezuela, Cuba, Colombia y otros».
El comunicado oficial del gobierno liberiano señaló que los deportados provendrían de «países de África y del hemisferio occidental». El Departamento de Estado no proporcionó información sobre las nacionalidades.
Liberia es el más reciente de varios países que han acordado con la administración Trump aceptar deportados de terceros países para acelerar las expulsiones, según la fuente.
El gobierno liberiano indicó que los deportados serían recibidos «como invitados» que podrían irse cuando quisieran. También podrían solicitar asilo en Liberia.
Piah afirmó que la Organización Internacional para las Migraciones y el Acnur brindarían servicios a los deportados, tal como ocurre en otras partes de África.
Pulso Global observa: el acuerdo expone la lógica de la política migratoria de Trump. Deportar a terceros países eleva el costo logístico y simbólico de la migración irregular. Para venezolanos y cubanos que huyen de regímenes que Washington critica, el destino final ahora puede ser África Occidental. El dato que importa: la administración construye una red de acuerdos que amplía el alcance de las expulsiones más allá de los países de origen.



