COLOMBIA (Pulso) — Orsomarso denunció públicamente un intento de soborno a sus jugadores. Según el comunicado del club, «personas externas» ofrecieron dinero «con el propósito de influir en situaciones deportivas relacionadas con apuestas».
El club no entregó nombres ni montos. Sí rechazó «categóricamente cualquier intento de soborno o manipulación de la competencia».
En casos anteriores, según la fuente, las ofertas incluyeron hacerse sacar determinado número de tarjetas o dejar marcar un gol antes de cierto minuto.
Orsomarso hizo un llamado a todo el fútbol colombiano. Afirmó que la problemática «no afecta solamente» a su institución y exigió enfrentarla «de manera conjunta con absoluta firmeza».
El club prometió «no descansar» para proteger «la transparencia de la competencia».
Antecedentes documentados. En los últimos años se han denunciado casos similares en Chicó, Envigado, Pasto, Deportes Quindío, Real Cartagena, Unión Magdalena y Patriotas. El caso del Quindío involucró al jugador Francisco Navas en noviembre de 2017. Varios implicados salieron de sus equipos y terminaron sus carreras.
También se ha denunciado un presunto «cartel de la corrupción» en el FPC por sobornos en la designación de árbitros, según consigna la fuente.
Pulso Global observa: la reincidencia del patrón —club tras club, año tras año— revela un mercado ilegal de apuestas con capacidad de penetración institucional. La respuesta ha sido reactiva y fragmentada. Mientras el aparato regulatorio no actúe con contundencia sistémica, cada denuncia aislada solo confirma que el problema crece. La integridad deportiva es también un asunto de estado de derecho.



