VENEZUELA (Pulso) — Al menos 20 personas protestaron este viernes frente a la sede de Corpoelec en Caracas.
Andrés Velásquez, dirigente de La Causa R, fue directo: «Los déficits de energía que tenemos se deben a la corrupción de este régimen». Rechazó el llamado oficial al ahorro energético. «No tienen moral para venir a pedirle a los venezolanos que ahorren energía eléctrica», afirmó, según la fuente.
El opositor llamó a protestar. Sostuvo que la solución pasa por un cambio de gobierno que actúe con «profesionalismo, seriedad y compromiso».
El jueves, Primero Justicia (PJ) había denunciado que los apagones «cada vez son más prolongados». Según el partido, nueve estados —entre ellos Miranda y Bolívar— sufren cortes de entre ocho y 12 horas diarias. Otros 12 estados, incluidos Guárico y Zulia, registran cortes de entre cinco y ocho horas. Solo el Distrito Capital y Amazonas están sin racionamiento, de acuerdo con PJ.
El miércoles, el gobierno firmó un addendum de contrato con la multinacional IMPSA para reactivar la construcción de la central hidroeléctrica Tocoma, en Bolívar. El objetivo declarado: incorporar 2.640 megavatios al sistema con 10 unidades generadoras. La obra comenzó en 2007 bajo Hugo Chávez. Debía concluir en 2014. Según Transparencia Venezuela, se paralizó con un 87,19% de avance.
El chavismo ha atribuido históricamente las fallas eléctricas a sanciones extranjeras y «saboteos».
Lectura editorial. El aparato estatal lleva casi dos décadas sin terminar una obra iniciada con dinero público. El addendum con IMPSA llega mientras millones de venezolanos pierden horas productivas cada día. Que la única respuesta oficial sea pedir ahorro a los ciudadanos —y no rendir cuentas por el 87% de obra abandonada— ilustra con precisión el costo real de la gestión burocrática sobre la vida cotidiana y la libre empresa en Venezuela.



