CHILE (Pulso) — La oposición chilena se reunió este lunes por segunda semana consecutiva en la sede del Partido Socialista. El objetivo: delinear una estrategia frente a la agenda de 31 proyectos del gobierno de José Antonio Kast.
Asistieron timoneles y secretarios generales de los partidos. También llegaron los alcaldes de San Bernardo y Lo Espejo, y el exdelegado presidencial de la Región Metropolitana, Gonzalo Durán.
Dos conclusiones dominaron el encuentro. Primera: construir una agenda propia de seguridad. La oposición reconoce que hasta ahora solo ha reaccionado al Ejecutivo. Algunos admiten que su estrategia comunicacional frente a la megarreforma económica fue «poco efectiva».
Segunda: no rechazar en bloque la agenda del gobierno. El timonel DC, Álvaro Ortiz, señaló que irán «viendo punto a punto». El presidente del PPD, Raúl Soto, declaró «una predisposición positiva» a respaldar medidas que «atacan el crimen organizado, el narcotráfico y las nuevas formas delictuales».
Lo que sí genera rechazo unánime es la reforma constitucional en seguridad. Y aquí la oposición encontró un aliado inesperado: el timonel UDI, Guillermo Ramírez, quien dijo a La Tercera que «en las condiciones actuales no puede apoyar las reformas constitucionales de seguridad porque dañan la institucionalidad».
Soto fue explícito: llamó a «tender puentes con Chile Vamos», elogiando que RN, UDI y Evópoli «están defendiendo la democracia y planteando diferencias con su propio gobierno».
La presidenta del PS, Paulina Vodanovic, describió «varias derechas» dentro del oficialismo: unos con el borrador de reforma, otros sin él, otros en contra total.
Lectura editorial. La fragmentación del oficialismo es un dato político de primer orden. Que la oposición deba buscar aliados dentro del propio gobierno para frenar una reforma constitucional revela la debilidad estructural de la izquierda en el Congreso. El libre mercado y el estado de derecho ganan cuando ningún bloque concentra poder suficiente para imponer cambios constitucionales sin debate real. La presión ciudadana por seguridad, en todo caso, no espera maniobras tácticas.



