La fase de cuarto creciente comenzó el 21 de julio de 2026, según datos de la NASA. Durante esta etapa, la Luna sale alrededor del mediodía y se pone cerca de la medianoche.
El astro alcanza su punto más alto en el cielo durante la noche. Solo la mitad de su cara visible recibe iluminación solar en este tramo del ciclo.
La siguiente fase es la luna llena. Ocurre cuando el astro queda opuesto al Sol en su órbita. En ese momento, su cara visible se ilumina por completo.
En Argentina, el Servicio de Hidrografía Naval publica el calendario lunar de agosto 2026. Ese mes tendrá cuatro fases, una menos que agosto de 2025, que registró cinco.
La luna llena de agosto recibe el nombre de «Luna de Esturión». El término proviene de los pueblos originarios de Norteamérica. Marcaba la época de abundancia de esa especie en los Grandes Lagos y el inicio de la cosecha en el hemisferio norte.
Según la NASA, la Luna tiene un radio de poco más de 1.740 kilómetros. Es menos de un tercio del ancho de la Tierra. Su origen se remonta a miles de millones de años, cuando un cuerpo del tamaño de Marte colisionó con la Tierra, de acuerdo con la teoría más aceptada.
Galileo Galilei descubrió en 1610 que Júpiter tenía cuatro lunas en órbita. Hasta entonces, el único satélite conocido era el propio de la Tierra.
La Luna modera la oscilación del eje terrestre. Eso estabiliza el clima del planeta. También genera las mareas que han orientado la actividad humana durante milenios.
Lectura editorial. El calendario lunar es uno de los instrumentos científicos más antiguos y democráticos: sin costo para el contribuyente, accesible a cualquier ciudadano. La NASA y el Servicio de Hidrografía Naval cumplen aquí su función legítima: producir y difundir información útil. Un recordatorio de que el Estado sirve cuando se limita a lo esencial.



