ARGENTINA (Pulso) — Buenos Aires — El presidente Javier Milei tensó aún más el vínculo con Brasil este domingo. Lo hizo vía reposteos en X, mientras el embajador argentino Daniel Raimondi pasaba sus últimas horas en Brasilia.
Milei reenvió un mensaje del legislador republicano Carlos A. Giménez. El texto califica de «puerco» al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Afirma además que el «odio» de Lula hacia el secretario de Estado Marco Rubio «proviene directamente de sus jefes en la dictadura castrocomunista».
El Presidente también reposteó mensajes de La Derecha Diario. Uno sostiene que «Lula debería estar preso» por una «megacausa de corrupción». Cita una condena a 12 años de prisión por lavado de dinero y su liberación «por una cuestión procesal, sin nunca haber sido declarado inocente», según el texto reposteado.
Otro video amplificado por Milei muestra al candidato Flávio Bolsonaro criticando a Lula y al juez Alexandre de Moraes por impedirle visitar a su padre Jair en el Día del Padre. Milei había llamado «basura calva» a De Moraes en la convención del Partido Liberal.
Los reposteos llegaron horas después de que el canciller brasileño Mauro Vieira declarara a Clarín que «Argentina debe cesar de inmediato las agresiones para volver al camino de la normalidad». Vieira precisó que el embajador Julio Bitelli regresará a Buenos Aires «cuando cesen las condiciones que llevaron a su salida».
La relación está rebajada a nivel de encargados de Negocios por decisión del gobierno de Lula da Silva, tras sucesivas agresiones verbales de Milei.
Lectura de la casa. Brasil es el primer socio comercial de Argentina dentro del Mercosur. Cada escalada verbal tiene costo real para exportadores, inversores y el tipo de cambio bilateral. Milei defiende un principio legítimo — la libertad de expresión y la solidaridad con aliados como Rubio — pero el instrumento elegido, el reposteo de insultos, traslada el costo a la libre empresa argentina, no al aparato estatal brasileño. La pregunta que el mercado ya formula: ¿hasta dónde puede escalar la retórica sin factura económica concreta?



