MEXICO (Pulso) — Confirmado. Una aeronave C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana aterrizó la madrugada del miércoles 13 de agosto de 2026 en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, Estado de México. A bordo: 36 connacionales repatriados desde Colombia.
El grupo partió del Aeropuerto Internacional Matecaña, en Pereira. Llegó a las 00:30 horas. Todos viajan acompañados por personal consular y militar. La SRE y la Sedena reportan que se encuentran a salvo y en buen estado de salud.
La operación fue instruida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y ejecutada de manera conjunta por la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de la Defensa Nacional. El mismo avión había partido un día antes cargado con ayuda humanitaria para Colombia, en una misión de ida y vuelta.
El canciller Roberto Velasco agradeció públicamente a la Cancillería colombiana por las facilidades otorgadas para concretar el operativo.
El sismo que detonó la crisis ocurrió el 10 de agosto de 2026 a las 07:34 hora local. La magnitud se estimó inicialmente en 6.7 y fue ajustada después a 7.4 por el Servicio Geológico Colombiano. El epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. El USGS calculó que alrededor de 1.5 millones de personas experimentaron intensidades cercanas a 7.
El saldo humano: más de 132 muertos y al menos 188 desaparecidos, según reportes citados por medios colombianos. El presidente colombiano Abelardo de la Espriella asumió directamente la coordinación de la emergencia. Asistencia internacional llegó también desde El Salvador y Perú.
La Embajada de México en Colombia mantiene contacto con quienes aún permanecen en el país. Gestiona salidas con aerolíneas comerciales y reubica a huéspedes en inmuebles con daños. Línea de emergencia consular: +57 313 878 6028.
La respuesta de México —avión de carga convertido en vuelo de retorno, coordinación entre Cancillería y Defensa, contacto consular activo— muestra que el aparato estatal puede actuar con eficiencia cuando la instrucción política llega clara y a tiempo. El costo para el contribuyente mexicano no fue detallado en los comunicados oficiales. Esa transparencia sigue pendiente.



