BRASIL (Pulso) — São Paulo — Confirmado. La carrera presidencial brasileña se apretó.
Según una encuesta de Quaest publicada la semana pasada, Lula da Silva obtiene el 38% de intención de voto en primera vuelta. El senador Flavio Bolsonaro alcanza el 31%.
En el sondeo anterior, Lula registraba el 39% y Flavio el 30%. La distancia se redujo un punto más.
Lula fue oficializado como candidato del Partido de los Trabajadores para disputar un cuarto mandato no consecutivo. En el acto, prometió inversiones en defensa y protección de recursos naturales.
Flavio Bolsonaro oficializó su candidatura el 25 de julio en un evento del Partido Liberal en San Pablo. La convención reunió a más de mil simpatizantes. El presidente argentino Javier Milei asistió como invitado especial, según la fuente.
En paralelo, Lula celebró el descubrimiento de petróleo cerca de la desembocadura del Amazonas. Lo calificó de «soberanía nacional» y «pasaporte hacia el futuro».
Organizaciones ecologistas e indígenas presentaron demandas contra el gobierno y Petrobras. Señalan, según la fuente, consulta inadecuada a comunidades, subestimación de riesgos de derrames e impactos climáticos insuficientemente evaluados. Petrobras sostiene que sus perforaciones nunca provocaron derrames. El Ministerio Público Federal pidió información sobre los riesgos ambientales.
La apuesta petrolera expone una contradicción: Lula promovió el abandono gradual de combustibles fósiles durante la COP30 celebrada el año pasado en Pará. Ahora impulsa nuevas inversiones en crudo.
Lectura de Pulso Global. La tendencia es clara: cada sondeo recorta la ventaja del aparato estatal lulista. Flavio Bolsonaro construye su candidatura sobre el capital político de su padre y la presencia de aliados regionales de peso. La contradicción petrolera de Lula —verde en los foros, perforadora en el Amazonas— no le cierra votos ambientalistas ni le abre los del libre mercado. El escenario de segunda vuelta, aún sin confirmarse en las encuestas, empieza a verse como inevitable.



