CUBA (Pulso) — El secretario de Defensa estadounidense, Hegseth, advirtió este miércoles que Washington no descarta una intervención militar en Cuba.
«Todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares», declaró ante los medios en Panamá, donde participó en un evento de la Coalición contra Cárteles de las Américas (A3C).
Hegseth fue directo: Cuba «haría bien en prestar atención a la voluntad del presidente Trump de hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses».
El funcionario también afirmó que «nadie puede compararse con Estados Unidos». Agregó que la influencia extranjera en el hemisferio ha sido «bastante insignificante».
En ese contexto, mencionó a Rusia, Cuba, Irán y Venezuela como países que, según él, «entienden dónde reside el equilibrio de poder, especialmente en este hemisferio».
No es la primera señal. En junio pasado, el propio Trump aludió a una posible operación militar en Cuba, similar a las de Venezuela o Irán. Entonces se mostró «flexible». Señaló que Cuba «tiene buenas propiedades y una costa preciosa» y que las autoridades cubanas tienen «muchísimas ganas» de dialogar con Washington.
En desarrollo.
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La advertencia de Hegseth llega desde Panamá, escenario no casual: el canal y la región son ejes de la doctrina de seguridad hemisférica de Trump. El mensaje es claro para el régimen de La Habana — el paraguas diplomático se estrecha. Washington no ofrece garantías de no intervención mientras Cuba mantenga vínculos con Moscú y Teherán. Para quienes defienden el orden y la soberanía regional frente a influencias externas, la postura de la administración Trump marca una línea que el castrismo no puede ignorar.



