CHILE (Pulso) — El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, respaldó este martes los cuestionamientos del Presidente José Antonio Kast a la última Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen). Lo hizo en entrevista con Radio Infinita.
«Sigo en la misma línea del Presidente», afirmó Mas. Sin embargo, declinó precisar qué aspectos metodológicos se cuestionan. «Vamos a entrar en profundidad para cerrar el debate», dijo ante la insistencia de los periodistas.
El Presidente Kast había señalado el lunes que el hoy ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, «aclaró que había un error en la medición» en los resultados de pobreza entregados en 2023. Según Kast, «los parámetros para medir estaban excluyendo algunos».
La señal generó confusión dentro del propio Ejecutivo. El biministro del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado, sostuvo ese mismo lunes que los dichos del mandatario «no eran un cuestionamiento a las cifras».
En paralelo, Mas detalló metas económicas del gobierno. Afirmó que se construirán 400 mil viviendas durante la administración Kast; este año, 30 mil. Señaló que «solo la reconstrucción de las casas quemadas va a significar un empleo de 10 mil personas». Citó además «un plan de US$15 mil millones de obras públicas» con efectos esperados antes de fin de año.
Sobre empleo, el biministro dijo: «Estamos trabajando en un plan de 50 mil empleos de aquí a octubre». Advirtió que el dato de desempleo de julio podría verse afectado por la menor actividad del invierno.
Respecto a un posible feriado el 17 de septiembre, Mas indicó que está «en evaluación». El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, había cerrado esa puerta el lunes: «No está en el horizonte del Ejecutivo plantear como un proyecto de iniciativa legislativa para impulsar un feriado».
Pulso Global observa: un gobierno que cuestiona cifras oficiales sin explicar el error metodológico no cierra el debate; lo alimenta. La credibilidad de los instrumentos estadísticos es un bien público. Usarlos como palanca política —sin evidencia concreta— debilita la confianza en los datos que el propio Estado necesita para asignar gasto y medir resultados.



