COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. Ana Lucía Pineda, primera dama de Colombia y esposa del presidente De la Espriella, lidera la campaña humanitaria «Colombia, un solo corazón» tras el terremoto del 10 de agosto.
La campaña reportó más de 1.500 toneladas de víveres y suministros. También gestionó más de 120.000 litros de agua potable en los primeros días. Dos caravanas trasladaron más de 610 toneladas a Chocó y Risaralda.
Entre las tres organizaciones habilitadas para recibir donaciones económicas de esa campaña figura la Fundación Colombia Luz y Sonrisas. Las otras dos son la Corporación Organización El Minuto de Dios y la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO).
Según el Registro Único Empresarial y Social (RUES), citado por investigaciones recientes, la fundación fue constituida el 7 de julio de 2026. La reunión de creación habría ocurrido el 20 de marzo. Pineda figura como su representante legal. La entidad arrancó con un capital de $10 millones.
La fundación es reciente. Su página web aparece en construcción. Su cuenta de Instagram registra apenas cuatro publicaciones. A diferencia de El Minuto de Dios o ABACO, no tiene trayectoria previa en gestión de ayudas.
Las cuentas de la fundación fueron difundidas por integrantes del Gobierno y aliados de la campaña, según la fuente.
El presidente De la Espriella le asignó a Pineda la tarea de liderar la recepción y envío de donaciones tras la emergencia.
Lectura editorial. El esquema concentra en una sola persona tres funciones: líder de la campaña pública, representante legal de una fundación privada receptora de fondos y figura política con red propia —las Tigresas de la Patria— desde la campaña presidencial. Esa superposición de roles no es un detalle menor. La transparencia en el manejo de donaciones exige separación clara entre lo institucional y lo privado. Mientras organizaciones con décadas de trayectoria comparten la lista de cuentas habilitadas, una fundación de semanas de vida —sin web operativa ni historial auditable— capta recursos de una emergencia nacional. El escrutinio ciudadano e institucional no es opcional: es la única garantía de que el dinero llegue a las víctimas.



