ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Las Fuerzas Armadas Argentinas iniciaron tareas de asistencia humanitaria en Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto.
El despliegue se concentra en el Departamento del Chocó. La operación depende del Estado Mayor Conjunto, bajo el Ministerio de Defensa.
Desde el 18 de agosto, un Hércules C-130 y un Embraer ERJ-140 trasladaron personal y equipos desde la I Brigada Aérea de El Palomar. Carga total transportada: aproximadamente 9.500 kilos.
El contingente suma 32 efectivos. Cubren comando, comunicaciones, provisión de agua, sanidad e intendencia. La unidad se denomina UNEJAPCOL. La conduce el coronel Wissinger.
Equipamiento desplegado en Quibdó: una planta potabilizadora por ósmosis inversa, cocina de campaña, carpas sanitarias y sistemas de comunicaciones. La planta produce hasta 30.000 litros de agua segura por día. Se distribuyen aproximadamente 10.000 sachets diarios a damnificados.
La cocina de campaña elabora alrededor de 1.500 raciones diarias. Bioquímicos analizan fuentes de agua antes de cada distribución.
Un primer vuelo hacia Pie de Pató, en Alto Baudó, transportó alimentos e insumos sanitarios. El traslado se realizó en un helicóptero Mi-17 colombiano por las dificultades de acceso terrestre.
El contingente trabaja junto al Ejército Nacional de Colombia y autoridades del Chocó.
Esto es lo que se sabe.
La operación ilustra el valor concreto de unas Fuerzas Armadas profesionales y bien equipadas. Argentina proyecta capacidad logística real en territorio de difícil acceso. El aparato estatal, cuando opera con mandato claro y sin burocracia paralizante, entrega resultados medibles: agua potable, raciones y coordinación sobre el terreno. Ese es el estándar que los contribuyentes merecen ver replicado.



