ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. El presidente de la Cámara de Comercio, Mario Grinman, y la titular del Council of the Americas, Susan Segal, respaldaron el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei.
Lo hicieron al inaugurar el encuentro número 23 organizado en conjunto por ambas entidades. Milei estaba esperado para dar un discurso.
Grinman reconoció costos reales. «No es todo color de rosa, no está todo bien», admitió. Señaló que empresas cerraron y otras redujeron personal. Pero sostuvo que ese costo forma parte del proceso de cambio.
«Vale la pena, si es el precio para transformar nuestro país», afirmó según la fuente.
El dirigente cuestionó el modelo anterior. Criticó el «Estado paternalista» que regulaba y controlaba casi todo. También apuntó contra empresarios que se acomodaron a ese esquema. «Si las cosas salían mal, teníamos a quien culpar», señaló.
Grinman destacó la expansión en petróleo, recursos de la cordillera, nuevas tecnologías, inteligencia artificial y sector agropecuario como áreas liberadas por las reformas.
Segal reforzó el mensaje. «La Argentina tiene la oportunidad no solo de crecer, sino de volver a ser uno de los grandes motores económicos de América Latina», sostuvo.
La presidenta del Council pidió estabilidad macroeconómica, reglas claras, seguridad jurídica y apertura a la inversión. También reclamó mayor infraestructura y conectividad. Propuso un acuerdo entre Argentina y Chile para facilitar la salida al Pacífico de la producción de Vaca Muerta y recursos mineros.
Grinman cerró con una apuesta directa: «Si a este modelo lo continuamos, lo consolidamos, no tengan dudas de que vamos a tener un país espectacular».
Pulso Global observa: el respaldo empresarial y del Council of the Americas llega en un momento en que el ajuste fiscal muestra costos visibles. Que actores del sector privado —y no solo el Gobierno— defiendan públicamente el sacrificio es una señal de confianza en el modelo. La demanda de seguridad jurídica y reglas claras es, en el fondo, el reclamo histórico de la libre empresa frente a décadas de intervencionismo. El desafío es sostener esa confianza mientras los costos siguen siendo desiguales.



