COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. El domingo 9 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella participó en el Desfile de Silleteros de Medellín, cierre oficial de la edición 69 de la Feria de las Flores. Lo acompañaron su esposa Ana Lucía Pineda y el vicepresidente José Manuel Restrepo junto a su pareja.
En simultáneo, el Frente Ismael Ruiz de las disidencias de las Farc ejecutó un ataque con drones cargados con explosivos en Rioblanco, Tolima. La Quinta División del Ejército calificó el hecho como una grave violación al Derecho Internacional Humanitario.
En el Cauca, la Brigada 29 del Ejército combatió a la estructura Carlos Patiño en la zona rural de El Tambo: vereda El Recuerdo, sector Huisitó y áreas de Cajibío. El saldo preliminar: cinco integrantes de las disidencias abatidos y varios militares heridos, entre ellos un piloto.
Familias de la vereda El Recuerdo permanecen refugiadas en viviendas y salones comunales. «Estamos con niños, con jóvenes, refugiándonos del combate», se escucha en videos viralizados.
La gobernadora de Tolima, Adriana Magali Matiz, confirmó el ataque. Pidió reforzar la Fuerza Pública y evaluar un toque de queda. «Los criminales pretenden sembrar miedo», advirtió.
El representante a la Cámara Óscar Benavides, parlamentario por las negritudes en la legislatura 2026-2030, cuestionó al presidente en redes. «Le exijo al presidente que actúe con celeridad para garantizar la seguridad», escribió. Benavides es congresista afín al exmandatario Gustavo Petro, según la fuente.
Esto es lo que se sabe. El arranque del Gobierno De la Espriella enfrenta una prueba de fuego en seguridad. Población civil atrapada en fuego cruzado, drones explosivos contra el Ejército y una gobernadora que pide toque de queda: el aparato estatal tiene la obligación de responder con toda su capacidad institucional. El orden público no admite agenda paralela.



