ARGENTINA (Pulso) — José San Román se retiró del fútbol profesional en 2023. Lo hizo tras ayudar al club San Martín a ascender al Federal A. Hoy vive en San Martín, Mendoza, con su familia.
Su nueva vida tiene dos ejes. Primero, la representación de futbolistas. Trabaja con Universal Twenty Two, la empresa que lo acompañó desde los 11 años, con Gustavo Goñi al frente. Viaja a Chile y opera en la zona de Cuyo.
Segundo, un emprendimiento familiar sin vínculo con el fútbol. En una hectárea a diez o quince minutos del centro, San Román y su esposa proyectan una granja educativa para niños. Caballos, chanchos, corderos y gallinas. También contemplan terapia equina. «Los animales me desconectan mucho», declaró al medio Infobae.
El proyecto aún está en construcción. «Todavía no largamos», admitió. Viven en el mismo predio y lo edifican de a poco.
Su trayectoria fue extensa. Hizo las inferiores en River Plate y debutó en Primera con 17 años, bajo la dirección de Passarella. Pasó luego por Tigre, San Lorenzo y Huracán, donde disputó la final de la Copa Sudamericana y clasificó a la Libertadores. En Europa jugó en España, Países Bajos, Chipre e Italia.
El retiro no fue sencillo. «Yo estaba deprimido, lo sentía», reconoció. Rechazó una oferta para seguir jugando en el Chacarero local porque ya tenía decidido su camino en la representación.
También colabora con el club San Martín, el único equipo de su ciudad en el Federal A, aportando desde su experiencia.
Lectura editorial. La historia de San Román ilustra algo que el fútbol profesional rara vez enseña: la reinvención depende del individuo, no del sistema. Sin subsidios ni redes de contención estatal, el exdefensor construye valor desde la libre empresa y el trabajo familiar. El emprendimiento en una hectárea rural es, en escala pequeña, el mismo principio que mueve cualquier economía sana: iniciativa privada, riesgo propio, fruto directo del esfuerzo.



