COLOMBIA (Pulso) — Abelardo De la Espriella asume la presidencia de Colombia con múltiples crisis simultáneas. Analistas consultados por El Nacional coinciden en el diagnóstico: seguridad destruida, finanzas deterioradas y gobernabilidad territorial comprometida.
El territorio, en manos criminales
Camilo Guzmán Sáenz, cofundador y director ejecutivo de Libertank, afirmó que «buena parte del territorio nacional está controlado por estructuras delictivas». Señaló que muchas están conectadas a «una red global de economía criminal». Pidió declarar lucha frontal contra la minería ilegal y el narcotráfico, «que son el combustible de toda la violencia en Colombia».
Juan Falkonerth, analista y consultor político colombiano, fue más directo. «Este es un país que lamentablemente se entrega explotado, maltratado y muy mal gobernado», declaró. Añadió que existen territorios donde «ni siquiera las fuerzas militares y la policía pueden ingresar».
La «paz total», señalada como impunidad
Falkonerth calificó la «paz total» de Petro como «una de las políticas más fallidas». Según él, «le dieron beneficios y dádivas solo a los grupos y estructuras criminales». El resultado, dijo, fue un incremento en el cultivo de hoja de coca y mayor hostigamiento a la población civil. Atribuyó a la «irresponsabilidad» del gobierno saliente la expansión de estructuras criminales colombianas hacia Venezuela, Perú, Brasil y Ecuador.
Mano dura como promesa central
Miguel Velarde, codirector de Speakers Corner Consultora, afirmó que De la Espriella tendrá una posición «muy diferente» a la de Petro. «Promete mano dura, mayor firmeza y conciencia de hacer respetar la ley y el orden», señaló. Reconoció que aplicar esa política frente a grupos con control territorial histórico será un desafío mayor.
La herencia fiscal
Los tres analistas coinciden: la crisis económica es el segundo frente urgente. Falkonerth describió un país «altamente endeudado, con una enorme crisis fiscal». Reactivar la confianza de los inversionistas y sanear las finanzas públicas limitarán el margen de maniobra del nuevo Ejecutivo desde el primer día.
---
Lo que hereda De la Espriella es el costo directo de cuatro años de Estado expandido, diálogos sin resultados y economías ilegales subsidiadas con impunidad. El libre mercado y la propiedad privada no pueden prosperar donde el crimen controla el territorio. La apuesta por orden, inversión y firmeza institucional no es solo una promesa electoral: es la condición mínima para que Colombia vuelva a funcionar.



