COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. El presidente Abelardo de la Espriella declaró desastre de carácter nacional tras el sismo de magnitud 7,4 que sacudió Colombia.
El mandatario lleva apenas tres días en el cargo. Aun así, viajó de Barranquilla a Bogotá desde temprano y presidió una reunión en la sede de la UNGRD.
Allí instaló un Puesto de Mando Unificado (PMU). La sede principal estará en Bogotá, con comunicación permanente con centros en Armenia y Quibdó.
A mediodía anunció 111 muertos. Al cierre de la edición la cifra ascendió a 132. El Gobierno advirtió que los números siguen sujetos a actualización.
Más de 1.300 viviendas presentan algún tipo de afectación, según el documento oficial. El presidente anunció subsidios de arriendo para familias desplazadas.
De la Espriella viajó luego a Quibdó acompañado por los ministros de Defensa, Vivienda y Salud. Desde allí ordenó trasladar heridos graves a Medellín.
Posteriormente se desplazó a Cali. A Pereira no llegó este lunes por dificultades de transporte.
El ministro del Interior, Lara Restrepo, activó grupos USAR de Bogotá, Envigado, Yopal y Medellín. Él mismo viajó a Pereira para coordinar el operativo desde allá.
El alcalde de Bogotá, Galán, confirmó el envío de 62 bomberos y dos caninos a Cali.
Un flanco crítico: la UNGRD no contaba con tres subdirecciones en funciones por falta de empalme. Eso dificultó la evaluación técnica en los cinco departamentos más afectados.
Lectura editorial. De la Espriella demostró reflejos institucionales en su primera gran prueba. Declaración de desastre, PMU activo, recorrido de campo y coordinación militar en un solo día: eso es gobierno funcionando. El vacío en la UNGRD —herencia directa de la transición anterior— expuso el costo real de no garantizar empalmes técnicos. El aparato estatal tiene que estar listo antes de que llegue la tragedia, no después.



